Alta Dirección: Extinción del contrato laboral por voluntad del empresario

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Alta Dirección: Extinción del contrato laboral por voluntad del empresario

De acuerdo con el artículo 11.2 del Real Decreto 1382/1985, de 1 de agosto, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del personal de alta dirección, el contrato podrá extinguirse por decisión del empresario mediante despido basado en el incumplimiento grave y culpable del alto directivo, en la forma y con los efectos establecidos en el artículo 55 TRLET (Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores), sobre forma y efectos del despido disciplinario, que establece:

 

Fin contrato de Alta Dirección, procedimiento:

 

  1. El despido deberá ser notificado por escrito al trabajador, haciendo figurar los hechos que lo que lo motivan y la fecha en que tendrá efectos (…).

2. El despido será calificado como procedente, improcedente o nulo.

3. El despido se considerará procedente cuando quede acreditado el incumplimiento alegado por el empresario en su escrito de comunicación. Será improcedente en caso contrario o cuando en su forma no se ajustara a lo establecido en el apartado 1.

4. El despido nulo tendrá el efecto de la readmisión inmediata del trabajador, con abono de los salarios dejados de percibir.

5. El despido procedente convalidará la extinción del contrato de trabajo que con aquel se produjo, sin derecho a indemnización ni a salarios de tramitación.”

 

Especialidades respecto a la extinción del contrato de trabajo del personal directivo de alta dirección:

A – Despido disciplinario del alto directivo por pérdida de confianza y buena fe

Existen diferencias en comparación con el trabajador ordinario o común respecto a las causas específicas, sus efectos y las consecuencias económicas del despido.

Para motivar la decisión extintiva del empresario, tiene gran relevancia la obligación específica de las partes de acomodar el ejercicio de sus derechos y obligaciones a la recíproca confianza: toda actuación contraria al principio de buena fe quiebra la esencia del contrato y de la relación.

La consecuencia última del incumplimiento grave y culpable de las obligaciones laborales por parte del alto directivo siempre será la pérdida de confianza y la causa del despido se basa en el comportamiento anterior que ha dañado la buena fe de la relación de confianza existente

El R.D. 1382/1985 alude a una causa genérica: “el incumplimiento contractual grave y culpable del alto directivo”.

Que la justificación del despido del alto directivo solo aluda al incumplimiento contractual grave y culpable supone dotar al empresario de mayor libertad en el momento de valorar los comportamientos del trabajador de alta dirección aptos para propiciar la extinción del contrato, lo que también se traduce en una mayor rigidez en la configuración de los supuestos que pueden dar lugar al despido.

Teniendo en cuenta la confianza, el grado de libertad y los medios operativos que posee el alto directivo, el incumplimiento contractual ha de examinarse valorando especialmente la posición que ocupa, sus funciones, sus responsabilidades y la especial diligencia en el desempeño de su trabajo: en definitiva, ha de observarse el cumplimiento de los deberes de buena fe, lealtad, diligencia y recíproca confianza.

Como dice una sentencia del Tribunal Supremo de 30 de abril de 1991 aunque el Real Decreto de Alta Dirección no haga referencia al catálogo de incumplimientos contractuales del artículo 54.2 TRLET:

A) Las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo

B) La indisciplina o desobediencia en el trabajo

C) Las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos, d) La transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo

D) La disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado

E) La embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo

F) El acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual y el acoso sexual o por razón de sexo al empresario o a las personas que trabajan en la empresa, no significa que éstos no sean aplicables a la alta dirección.

La traslación de la aplicación de estos incumplimientos al personal de alta dirección han de ser formuladas e interpretadas de distinta manera.

a) las ofensas verbales o físicas que más bien serán dirigidas a los miembros de los órganos de gobierno y administración de la sociedad o al empresario individual.

b) la embriaguez o toxicomanía que en función de la plena responsabilidad en la dirección de la empresa no se requerirá de forma tan decorosa la habitualidad

c) el acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual y el acoso sexual o por razón de sexo

d) las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo no se acoplan correctamente con el cargo de alto directivo, máxime cuando, en general, no se encuentra sometido a horario fijo y habitualmente goza de total libertad en su actividad.

e) La indisciplina o desobediencia en el trabajo o la disminución continuada y voluntaria en el rendimiento del trabajo normal o pactado.

B. Transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza en el desempeño del trabajo

La buena fe es elemento integrador de toda relación contractual y su transgresión y el abuso de confianza puede traer causa tanto de una actuación intencional y dolosa, como de una conducta culposa o negligente; todo ello en aplicación de lo prevenido en los artículos 5.a del TRLET (deber básico de cumplir con las obligaciones concretas de su puesto de trabajo, de conformidad con las reglas de la buena fe y diligencia) y de su artículo20.2 (en el cumplimiento de la obligación de trabajar asumida en el contrato, el trabajador debe al empresario la diligencia y la colaboración en el trabajo que marquen las disposiciones legales, los convenios colectivos y las órdenes o instrucciones adoptadas por aquel en el ejercicio regular de sus facultades de dirección y, en su defecto, por los usos y costumbres.

En cualquier caso, el trabajador y el empresario se someterán en sus prestaciones recíprocas a las exigencias de la buena fe, diligencia que ha de exigirse con mayor rigor de acuerdo con la responsabilidad del puesto desempeñado y confianza que la empresa deposita en el cargo de directivo.

En efecto, para apreciar este tipo de incumplimientos contractuales no es necesario que se acredite la existencia de lucro personal, ni el haber causado daño o perjuicio a la empresa; basta el quebrantamiento de los deberes de fidelidad y lealtad, precisando la jurisprudencia, que en la pérdida de confianza no cabe establecer grados, más cuando se trata de la alta dirección, porque cuando se ocupa un puesto de máxima confianza, ejerciendo la dirección de la empresa con autonomía y plena responsabilidad, el alto directivo está obligado a desempeñar su cargo respetando reglas de conducta totalmente diferentes a las de un trabajador común.

C. Incumplimientos contractuales del personal de alta dirección susceptibles de quedar encuadrados en el contenido del “incumplimiento grave y culpable del alto directivo” por vulneración de la buena fe contractual:

1. Operaciones bancarias irregulares por el alto directivo, sin que pueda exonerarle de responsabilidad, el conocimiento y la tácita aprobación de los miembros del Consejo.

La peculiar y trascendente función directiva del personal de alta dirección que ha de velar por el exacto cumplimiento de la normativa aplicable en salvaguarda de los intereses y fines de la propia institución financiera impide exonerarle de su propia responsabilidad laboral.

2. Es consustancial al contrato de trabajo el deber de mutua fidelidad como exigencia del comportamiento ético jurídicamente protegido y exigible. 

Por ello, por ejemplo, fotocopiar para usos particulares documentación reservada de la empresa a la que se tiene acceso por el puesto que se desempeña, no es acto simplemente rechazable; asimismo, la sustracción de documentos puede ser incluso penalmente sancionable.

3. La transgresión de la buena fe y el abuso de confianza puede traer causa tanto de una actuación intencional y dolosa como de una conducta culposa o negligente.

Por ejemplo, realizar una operación temeraria y anómala que puede haber producido un importante quebranto económico para la empresa.

4. Comisión de irregularidades contables.

Constituye una grave quiebra de la buena fe al provocar en los órganos de gobierno y administración un conocimiento absolutamente falso acerca de la situación financiera de la empresa.

 

 

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